Siempre que entro en mi habitación esquivo cuidadosamente una estantería. Lo hago sobrio pero también borracho eh, no es una cuestión somática, es de cabeza. La cosa es que ya lleva un par de años que no está ahí. Un día pintamos y la estantería fue a la zona oscura dos pisos encima de mí y ni aún así me quito la manía de esquivarla.