Siempre que entro en mi habitación esquivo cuidadosamente una estantería. Lo hago sobrio pero también borracho eh, no es una cuestión somática, es de cabeza. La cosa es que ya lleva un par de años que no está ahí. Un día pintamos y la estantería fue a la zona oscura dos pisos encima de mí y ni aún así me quito la manía de esquivarla.
Bueno, basta ya, que siempre hago lo mismo: algo estúpido que enganche a darle clic y ¡pum! a soltar cosas. El símil de todo esto es sencillo, no dejamos pasar las cosas que ya no están, voluntariamente no se quiere olvidar y eso nos ancla patológica e irremediablemente en el pasado.
El otro día, hace un tiempo (siempre se dice el otro día para hace un mes), entré en la habitación sin más y encendí la lampara. No eche de menos la estantería pero no sé si echaré de menos la lampara en un futuro.
Y eso, que parece que siempre hay algo o alguien detrás de otro algo o alguien y a su vez otro algo o alguien detrás de este algo o alguien y así más y más. Y nada más, que no se puede hablar del pasado continuamente sin dar un paso hacia delante en un futuro. Ah, y que sigo tierno. Ah, si, tengo una lampara.
Bueno, basta ya, que siempre hago lo mismo: algo estúpido que enganche a darle clic y ¡pum! a soltar cosas. El símil de todo esto es sencillo, no dejamos pasar las cosas que ya no están, voluntariamente no se quiere olvidar y eso nos ancla patológica e irremediablemente en el pasado.
El otro día, hace un tiempo (siempre se dice el otro día para hace un mes), entré en la habitación sin más y encendí la lampara. No eche de menos la estantería pero no sé si echaré de menos la lampara en un futuro.
Y eso, que parece que siempre hay algo o alguien detrás de otro algo o alguien y a su vez otro algo o alguien detrás de este algo o alguien y así más y más. Y nada más, que no se puede hablar del pasado continuamente sin dar un paso hacia delante en un futuro. Ah, y que sigo tierno. Ah, si, tengo una lampara.
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