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Sal, espuma, aire y una taza vacía.

Aún tengo arena en los zapatos, aún oigo las olas a lo lejos, aún me quema el calor del sol la piel, pero dejé de sentir el roce de tus labios hace mucho... Fueron dos inviernos y un verano, no recuerdo las fechas exactamente. No hubo ni primaveras ni otoños. Todo fue pasión entre tu y yo. En ocasiones, como un paseo por la orilla del mar, en otras como una ola tragándome por la resaca. Vimos demasiadas puestas de sol, pero pocos amaneceres. Fui una ciega feliz escuchando tu voz mucho tiempo, y, aunque ahora esté sorda lo veo... ahora sé que así es imposible ser feliz. Ahora comprendo lo solos que estamos, lo solos que nuestro propio ego nos condena a estar... ¿Podremos algún dia llegar a ser capaces de dar lo que pedimos? ¿Aprenderemos alguna vez el porqué de tener dos oídos y una sola lengua? Dos ojos, dos manos, pero un solo corazón...
Olaya Turbón.

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