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Los pecados de la locura: la ilusión recurrente

Silencio en la noche.
Solo una motocicleta suena, dejando su marca acústica, cada vez más tenue mientrás se va alejando. Incluso hasta al levantarse, se evita cualquier sonido, solo chasquidos del cuerpo en funcionamiento. Irse a dormir con los ojos abiertos, vueltas en la cama, constantes, repetidas. Pero que silencio.
Caen los parpados por su propio peso, como siempre, tarde, mal y con poco tiempo. Pero cuando lo hacen, se te plantea la genialidad del Imaginareum que plantea un sueño salvaje. Y el mio estaba activo, y desatado.
Todo blanco, fondo blanco, suelo blanco, mente blanca. Un espectador aparece, agitado y confuso pidiendo a gritos esa sustancia azul cielo,  que llama ilusion.
Pero nunca se la dan, le esquivan, corren mas que el y huyen. Dicen que no la necesita, que es inutil, que algun dia lo entendera. Solamente tenia que que abrir su mente, cerrada a cal y canto.
Los sueños tambien se acaban, siempre se despierta de ellos. Que silencio al andar. Pero ¿sabes estos momentos en los que sin saber la razon, esbozas una sonrisa cargada de ilusion y no sabes que pasa?
Solo se queda repitiendo una y otra vez eso de:
"Le brillan los ojos"
Y ya tiene un nuevo cargamente de azul cielo. No es un sin más. Es un con más, con mucho más.

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