Ir al contenido principal

Los días de luto (3ª parte)

Y volaron decenas de fotografías al aire cuando se abrió violentamente el ataúd. Gente retratada de anterior época. Fotos desconocidas para ella. Pero él no estaba

  •  Necesitaba tiempo, estar solo. Pensar en lo que soy. Poner mis cosas en orden
 Ella se giró como un resorte. Claro que conocía su voz. Pero se lo esperaba en otro sitio. En otro estado. Fue andando hacia él, como una centella
  • Perdona por lo que...
Y antes de que acabara la frase ella le calló. Con una bofetada de esas que resuenan con eco y con fuerza. De las que duelen con rabia. Y seguía golpeándole cada vez con más ganas y fuerza. Le tiró al suelo, rompió a llorar mientras gritaba una y otra vez a los cuatro vientos lo idiota que era. Le odiaba con toda su alma. Cuando recibió todo su castigo, estando ella exhausta de todo tipo de maltrato físico hacia su persona, amaneció. Es este tipo de amanecer que acompañado por la lluvia explota su encanto.
  • Creo que llego con cierto retraso. Te debo tantos amaneceres como días tiene tu vida. Este es el primero
Al final sus lagrimas se secaron para siempre. Ya no habia motivos para llorar. Por esa razón le besó. Exactamente por la misma que nada más besarlo le cruzó la cara de un lado a otro con una bofetada. "Idiota". Risa. Sonrisa eterna.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diario

Día 0 Supongo, que me he dejado dos kilos de coraje, manchados de humo y sal, encima del mantel, pegadito al cenicero y he estado algo ausente estos días. Por ahí podríamos justificar mis buenas maneras de limpiar la casa ya que, la sinceridad, deja un gotelé terrible por las paredes y, el mantel, parece que habla con el resto de utensilios de la casa, y, estos a la vez con la casa, rechinando maderas, haciendo notar su presencia en tan ardua confesión, impactada, como tú. ¡Y tú, que sobredosis de mí!. He vuelto a la etapa de autoconocimiento de golpe, delante de ti. Dentro de mí, apuñalando el manual de cordura; hay cosas que no contaba con dejar puestas en el mantel y, por eso, pasada una hora todavía no me he movido la silla, racaneando un cigarro detrás de otro, buscando algo de paz y reverberando mis palabras en mi cabeza. Fumar parece un alivio por la capacidad de reducir el estrés que tiene pero, en realidad, cada cigarro únicamente te prepara para el otro, justo el objetivo de ...

"Empatitis"

Ojalá existiera un diccionario con todas las palabras que me he inventado a lo largo de mi vida. Y ojalá alguien fuera con una grabadora todo el tiempo detrás de mi para que me hiciera cargo de todas las cosas que digo. Sobre todo las barbaridades, lo que digo sin pensar, así podría poner en orden de una vez toda la agenda de pensamientos,