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In dubio pro reo

No suelo hablar mucho de mi vida aquí. Al menos directamente. Hoy hago una cierta excepción

Actualmente estoy en cierto lugar realizando lo que todo estudiante que se precie tiene que hacer mil veces en su vida: prácticas. Pues bien, me maravillan. No podría haber escogido mejor después de tanto rebote y cierre de centro. La especialidad, como no, es mental. No son sanos a ese nivel.
La reflexión a la que quiero llegar después de tanta retahíla data de la semana pasada pero lleva un tiempo de comprobación. Es fácil, un ejercicio de autoimagen. ¿Quién soy, qué soy para los demás y qué creo que los demás piensan de mi? Son tres preguntas que se antojan complicadas para cualquier persona. El ejercicio salió bien, tal y como pensaba.
Las conclusiones que se sacan después de esto son las siguientes:
Es complicado hacer una definición sobre la propia persona en la que abarques una parte de sentimientos si siempre se están ocultando y poniendo buena cara a cambio. Esto afecta directamente al segundo ya que te conviertes en una escapatoria de mundos ajenos y una internada del propio. Más aislamiento, aún menos conocimiento.
La última es fácil. Yo pienso que no conocen a la persona. Que no me conocen. No puedo defender que no soy uno más sin exteriorización. He dicho: si hay dudas voten por mí.

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