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El Hamor en tiempos del cinismo (y del alcoholismo)

Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables (copia y pega de la RAE)

Normalmente, mi despertar por las mañanas es bastante bueno. No soy de esa gente que se queja justo al levantar la persiana. Eso si, mis 15 minutos en cama reflexionando no me los quita nadie. La rutina habitual no se puede vender por la prisa del día a día. Pero por ahí no van los tiros.
Como viene siendo a ser habitual cojo el móvil y miro unas cuantas cosas. Los mensajes del día anterior, las redes sociales y unos cuantos periódicos suelen ser las notas predominantes del despertar total.
Hace días me llamó la atención mucho, muchísimo un artículo sobre un concepto que ya me viene chirriando mucho tiempo: "Mujeres reales". Para los muchos que no tengan ni idea de que es el concepto "real" os explico: suelen ser por regla general aquellas mujeres que la sociedad a través de los artículos cataloga como, (ojo que viene un eufemismo que me parece sinceramente "brillante"por no decir alguna palabra mal sonantes) gorditas. Cabe decir que al abrir la página la primera mujer que aparece responde al criterio real que nos intenta vender en sus líneas anteriores: una realidad adulterada bajo capas de maquillaje.
Y, eso, es el panorama habitual que ha pasado de las revistas a la sociedad actual. Los estereotipos han entrado como el germen que se extiende contaminando el torrente sanguíneo de manera viciosa. Empiezan a ser algo preocupante.
Díganme: ¿cuánta gente segura conoce que tenga valores? ¿cuánta gente conoce lo que significa la palabra sinceridad? Cuente sin miedo
Hace no mucho una persona me decía muy seriamente que no conocía las bases del amor y es normal. Ahora es imposible saber el significado de algo si esta cambiando continuamente, si vendemos nuestros principios, nuestros ideales, aquellos que prometimos ser. Corrompemos el alma, masticamos nuestra carne y devoramos nuestro ser tan rápidamente como acabamos con las esperanzas que cargan en nuestras espaldas.
Vivimos rodeados de cantos de sirena que nos susurran al oído la realidad de la vida, que nos dicen que debemos maquillarnos, que no vamos a ver nuestro yo interior y que nos dejemos llevar por lo que imponen los cánones. Nos dicen que traicionar nuestros ideales es lo mejor, primero eso, después no tener, quemarlos, sepultarlos. Y aceptan, sin saber ni como ni la razón lo hacen
Después de todo esto, de toda esta amalgama, ¿alguien sabe lo que nos queda?. El Hamor: exactamente el mismo concepto pero con hache de hipocresía intoxicandolo.
¡Ah si el alcoholismo!, es fácil. Si pierdes tu faceta como persona debido a tus inhibiciones esas salen cuando les quitas las cadenas. Bien sencillo.
No es una sátira, es una declaración de intenciones y una advertencia: la que se ponga cada uno

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