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Muerte al epicureista

Después de pegar un par de pares de bandazos estos últimos meses y eliminar todas las cosas que iba creando hay que tirar unas líneas a nivel personal

Supongo que es difícil reencontrarse a uno mismo cuando se está más tiempo del debido envenenado por dentro y ese ha sido mi problema: hay veces que se tiene que convivir con el veneno y aprender de el, y bien; yo he sido dicho veneno.
Bebí todas las toxinas y fui cada una de ellas durante el suficiente tiempo como para saber a lo que no quería ser jugando y, también, la ingesta fue suficiente no tanto como para inmunizarme, pero si para aprender que a veces no nos equivocamos: lo hacemos cuando lo creemos que fue un error e intentamos cambiar. Es la vida: caerse si y aprender a veces no, muchas si, pero esta no.
Y, finalmente, ayer de noche, apuñale el colchón donde dormía por ver a mi sombra convertida en algo que no me representaba y fui libre: un inocente se avergonzaba de haber querido ser culpable

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