Ir al contenido principal

Misha Plokhoy (II)

Misha, desquiciado por dentro, lamentó profundamente el portazo al salir. No podía evitarlo, estaba absolutamente quebrado por dentro: un juguete roto en manos de su propia mente perturbada. Le machacaba y taladraba firmemente, percutiendo su cerebro como si fuera gruyere. Y dolía, dolía a cada latido y a cada palpito en la sien. Le recordaba que estaba vivo cuando muchas veces solo deseaba dormir.
El "crash" onomatopéyico posterior desempaño la mente de Plokhoy y fue lo que hizo que sus piernas se activaran para ir a su domicilio. Su nombre, lógicamente ruso, potencio el deseo materno de pedirle un favor a Rassvet e ir a su consulta. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diario

Día 0 Supongo, que me he dejado dos kilos de coraje, manchados de humo y sal, encima del mantel, pegadito al cenicero y he estado algo ausente estos días. Por ahí podríamos justificar mis buenas maneras de limpiar la casa ya que, la sinceridad, deja un gotelé terrible por las paredes y, el mantel, parece que habla con el resto de utensilios de la casa, y, estos a la vez con la casa, rechinando maderas, haciendo notar su presencia en tan ardua confesión, impactada, como tú. ¡Y tú, que sobredosis de mí!. He vuelto a la etapa de autoconocimiento de golpe, delante de ti. Dentro de mí, apuñalando el manual de cordura; hay cosas que no contaba con dejar puestas en el mantel y, por eso, pasada una hora todavía no me he movido la silla, racaneando un cigarro detrás de otro, buscando algo de paz y reverberando mis palabras en mi cabeza. Fumar parece un alivio por la capacidad de reducir el estrés que tiene pero, en realidad, cada cigarro únicamente te prepara para el otro, justo el objetivo de ...

"Empatitis"

Ojalá existiera un diccionario con todas las palabras que me he inventado a lo largo de mi vida. Y ojalá alguien fuera con una grabadora todo el tiempo detrás de mi para que me hiciera cargo de todas las cosas que digo. Sobre todo las barbaridades, lo que digo sin pensar, así podría poner en orden de una vez toda la agenda de pensamientos,