Ir al contenido principal

Ate, Kali, Ícaro

Os explico como funciona el tema de los motes en nuestro círculo íntimo. Primero cabe decir que yo no tengo mote alguno. Hasta ahora y, bueno, no sé. Depende de como de confortable este con él y lo relacionado que me sienta. Sin más rollos, vengaSólo uso los motes con otra persona (que también tiene mote a su vez. ¡Qué lío!) y sirve para confidencializar las conversaciones. Tan fácil como parecía. Su mote responde al reequilibrio y, el mio irá después.
Nota: la realidad mística se mezcla con la real. Es obvio el misticismo, está escrito mitológicamente o teológicamente, pero lo que no es obvio es la manera de actuar real.
Ate es la diosa de la irreflexión. En la vida real es la musa de las consecuencias. Tremendamente incapaz de seguir una línea de actuación lógica al uso. Está dolida por su destierro a la tierra, estoy seguro. Vaga perdida en la vida. No tomar decisiones hace que todo sea válido, pero es un error. La libre indecisión es su bandera. Desconozco su ideal de felicidad pero, probablemente no sepa que puede llegar a serlo. El otro día, de manera nítida, recuerdo que la vi bailar con sus problemas, de manera muy tímida, sin mirarlos a la cara. Nunca me ha dicho que tenga nada en la cabeza. Simplemente hablamos de que ya no tiene motivación para pisar cabezas, de que no vive como debería y nunca hablamos de manera franca sobre el otro.
Kali es otra versión distinta a la vista con Ate. Hindú, destructora, fuerte y segura. Potencial a raudales y desidia como disfraz. Cabalga a lomos de un tigre de manera segura. Y es que ella es así, segura pero peligrosa. Si centrará todos sus esfuerzos en una meta sería imparable. ¡Pero ah, las dudas, como pesan, independientemente del poder!. Y ahí está, sopesando cada decisión sin darse cuenta de que mañana habrá otra que venga con el mismo poder. Y, no hay mucho más, ya se acaba por aquí. Su radicalidad destruye sus buenas ideas y, en esas estamos. Nadie construye al lado de un huracán para ver su vida volar sin lugar.
Ícaro arde.
Bueno, ya no, no tiene combustión sin saber quien es el sol. Estoy seguro de que me vi las alas, ¡aún están pero no con uso! Y es que es eso, que quemarse duele. Pero es tan tentador, tan placentero y, por desgracia, predicho.
Y, eso, que ya lo dejo. Que hay más pero hoy quería comparar sin sacar conclusiones. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diario

Día 0 Supongo, que me he dejado dos kilos de coraje, manchados de humo y sal, encima del mantel, pegadito al cenicero y he estado algo ausente estos días. Por ahí podríamos justificar mis buenas maneras de limpiar la casa ya que, la sinceridad, deja un gotelé terrible por las paredes y, el mantel, parece que habla con el resto de utensilios de la casa, y, estos a la vez con la casa, rechinando maderas, haciendo notar su presencia en tan ardua confesión, impactada, como tú. ¡Y tú, que sobredosis de mí!. He vuelto a la etapa de autoconocimiento de golpe, delante de ti. Dentro de mí, apuñalando el manual de cordura; hay cosas que no contaba con dejar puestas en el mantel y, por eso, pasada una hora todavía no me he movido la silla, racaneando un cigarro detrás de otro, buscando algo de paz y reverberando mis palabras en mi cabeza. Fumar parece un alivio por la capacidad de reducir el estrés que tiene pero, en realidad, cada cigarro únicamente te prepara para el otro, justo el objetivo de ...

"Empatitis"

Ojalá existiera un diccionario con todas las palabras que me he inventado a lo largo de mi vida. Y ojalá alguien fuera con una grabadora todo el tiempo detrás de mi para que me hiciera cargo de todas las cosas que digo. Sobre todo las barbaridades, lo que digo sin pensar, así podría poner en orden de una vez toda la agenda de pensamientos,