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El síndrome Genovese

He tirado un tabique, puesto una ventana y ha entrado algo de luz. Eso lo hice hace un mes, más o menos. Ha quedado un aguamarina para la posteridad y un grisaceo que me ha seducido bastante. Los suecos estarían orgullosos, no hay duda.


El proceso de modificar la conducta es un mal trago, pero necesario. Es increíble la capacidad que tiene la lengua para modificar toda una frase con una palabra como el “pero”, pero más increíble es la capacidad que tenemos como seres de negar todo lo que enunciamos con el silencio. La capacidad de desautorizarse o descatalogarse es tan inherente al humano como el hecho de respirar.
¿Habéis visto Big Fish? No me parece la película definitiva ni una de mis primeras recomendaciones de séptimo arte, pero tiene una escena en la que se explica bastante bien el tema hoy. El señor Kenobi avanza lentamente en esta parte explicando que “cuando conoces al amor de tu vida el tiempo se detiene”. A mí me pasa algo similar con la emoción que conecta con la decepción y se define muy bien en un episodio de HIMYM (7x10 concretamente). Básicamente, y creo que se puede manifestar en más gente, después de esto no asumo exactamente las etapas del duelo.
No existe negación si hay sospechas, la ira no resalta tanto cuando ya estaba antes en los lamentos, no negocias sin negación y no te deprimes si ya lo estabas, vamos, que sólo queda la aceptación en este fast forward.
A lo que voy: una vez que modificas tu conducta para desensibilizar determinados sentimientos (como en este caso la decepción) asumes que tu recuperación será mucho más rápida, más indolora, pero supongo que como personas medio racionales, medio emocionales y totalmente morales el sistema es algo más complejo que todo esto. Pasas por varios estados que empiezan por “a” (apatía, anhedonia, a tomar por culo todo…), el rendimiento en general que cae en picado, la desesperanza y todo lo que te revuelve el estómago. Eso, que tocas fondo, que no merece la pena seguir explicando batallas cuando besas el suelo. Nadie que amanezca morro abajo rozando con la grava tiene ganas de explicar qué ha pasado, qué razón hay y qué es lo que le distancia de la verticalidad.
No hay cosa que más miedo me dé que el silencio después del grito. Junto a la soledad impuesta, probablemente esa es la tortura moderna por excelencia, y es que, una lleva a la otra irremediablemente. Supongo que todo cambio de conducta, aunque asesorado, comentado y apoyado, sólo se puede llevar a cabo desde la soledad.
Y es que, a veces, cuánta más gente hay a tu alrededor, menos valoras.
Y es que, casi siempre, cuánta más gente hay a tu alrededor, el que más estorba, es el que más grita.
Y es que, cada vez, cada maldita vez que esto pasa, el que grita, pierde la voz y se va, otra vez, para no volver
Y eso, no volver es cambiar y, cambiar, es decir adiós a parte de una conducta y coger otra
Y así, y eso, y lo de siempre: reza por verte completo


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