Arranco esto con un mensaje terrible tuyo, recién salido de un compendio de memes, y. con mi respuesta terrible de siempre, que iguala fuerzas en este despropósito de tensión raramente gestionable por mi parte, con un "tal vez" por la tuya
Un día, tal vez dos, para que veas esta pedazo de mierda que he dejado en forma de mensaje es lo que había escrito hasta ahora, pero acabo de ver, que lo has leído y no hay respuesta. Y normal. Estoy bloqueado. a ratos bastante y, a pocos, totalmente. Tanto es, que he empezado a hablar, a contar lo que se me pasa por la cabeza: bloqueo emocional, incompatibilidad de personalidad con el pasado y sincericidio son las palabras clave recibidas como definición de lo que me pasa, lo que me afecta ahora. Sincericidio no existe ni siquiera en la RAE pero supongo que es la palabra que mejor define el estado basal de mi personalidad (es un disco o canción de Leiva. Ni de broma es una alusión).
Y, eso, que pasan; pasan muchas cosas. Por un lado veo que el rollo que he vendido de sinceridad es una vorágine egoísta que impone creencias, pensamientos o sentimientos sobre otra persona, obligando a gestionar una nueva verdad de manera instantánea internamente y con un tiempo de rigor para poder comunicarlo al resto. Por otro, veo que soy un puñetero desastre en la gestión de emociones ya que, mi consciencia pasada fue sepultada poco a poco, dándole un uso mucho menos habitual, en una latencia perezosa que ahora pide paso. En otra esquina está el luto y la perspectiva de concepto inabordable, erosionado suavemente por el paso del tiempo. Y más, y más: amistad desgastada, reciprocidad de bajo aguante, causa-efecto...
Pero la esquina que me trae ahora aquí es la de la espera, la tuya, la que me he dado cuenta que engloba unas cuantas más, la que a cada palabra coge más hueco en la cabeza, la que no puede decir nada más, la que teme. Temer, es una palabra jodida, pero más jodida es la palabra querer, que llena mucho más, que va de la mano de temer. Que mala pata que querer sea temer lo querido.
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