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Apología (II)

Las secuelas nunca fueron mejores que las originales, pero, la vida es un cúmulo de segundas partes, aglutinadas, de tal manera que digerirlas es un atracón emocional que muchas veces acaba en un vómito racional. Pero sí, el Padrino, Scream y otras tantas poseen mejores secuelas que originales.Conozco a una señora, profesionalmente vaya, cuya hija ha sido operada recientemente. No tiene secuela alguna, su estado actual es óptimo y su recuperación no tendrá tacha, pero, dicha señora, no para de llorar por ella, sin consuelo y como rutina, escribe en un diario lacrimal su dolor. ¿Entonces, qué pasa?. Yo le digo constantemente que ya no hay motivo, que debe animarse o provocará más preocupación en su entorno... Pero es víctima de la pena tonta y su consuelo es el lloro, yo no la culpo: la envidio por comparación, por costarme más llorar y por comerme la cabeza hasta el tallo. Y es que, yo, como ella, estoy con el síndrome de la pena tonta.
No me es complicado coger un papel y escribir lo que siento ahora mismo por dentro y, de hecho, la manera de socializar mis emociones es poder leerlas una vez escritas. Estoy herido, lamiendo lentamente una y otra vez la cicatriz que se abre cada cierto tiempo, a veces meses, otras años, pero que parece marcada en mi calendario vital. como una etapa que siempre vuelve, un asidero de realidad dura, que me desgarra y, aunque duela, me recuerda que no estoy muerto, pero que vagabundeo emocionalmente, quemando cartuchos sin dolor, o, en este caso, quemándome internamente, obligándome a coserme con las palabras de la buena actuación, de los hechos demostrables y de la buenos y correctos modos de aplicar el salto de fe al vacío, o, cauterizar la herida con el simple y llano consuelo del olvido rellenado de desidia. Son líneas, palabras ordenadas para decir lo que siento, son estas las escogidas en el momento, es una racionalización, si, algo pensado, premeditado lentamente con la experiencia de un puto empirista desesperado. 
¡Pero joder, de verdad, no hay duda que sangro emociones puras, que herido o no, hay!. Hay una sustancia, una esencia, un halo de vida que se escapa lentamente como vaho caliente en fríos labios. Labios, como los tuyos, los otros, los aquellos, que no volverán, que me hacen consciente de ello. Y consciente soy, de que lo echo de menos, no todos los anteriores, no lamo heridas tan pasadas, soló las recientes. Y recientemente, vives como una sombra, pegada al suelo como todas las sombras, recordándome tu ausencia, haciéndome ver la densidad de mi mundo anterior, sintiéndome ínfimo en mi propio universo. Ese, del que hablo, que no has visto, que por suerte alguna gente conoce, que me hace ver lo malo que soy explicándome, lo difícil que es definirse y, me tengo que sentar, en las escaleras de tu piso, apoyarme en el alféizar de tu ventana, ojear por encima tus libros, echar tiempo en la ducha bañándome con mi asquerosa y estúpida melancolía, pero... pero ya no estoy en tu sofá sentado fumando ungüento para mis heridas.
Y es algo, es un paso, muy ligero, pero por favor, no hagas por no verlo, no pienses que esto es otro capricho más. Hay algo de ti en esta sangre que me gotea en la herida, algo que voy cerrando, que ha pasado, es un hecho. Joder, no quiero sentirme tan pequeño como encogido en mi propio ser, no quiero mentirme y decir que no genero emociones, ni coser, ni quemar: convivir para no morir, por favor, lo ruego. Probablemente sea lo más cercano que haya estado en bastantes años de haber sido fiel a mi valiente niño interior, sin barba, ni gafas, ni cigarros: gordete, sonriente y feliz. Y me levanta el ánimo eh, joder, mucho, muchísimo: me gusta este crío, que con sus ideas de romanticismo y magia hacen chocar las reflexiones de un puto pirado, analítico en exceso y sediento de verdad.
Que eso, ya acabo este discurso, que otro vendrá, que sólo quería recalcar que siento: no lo integres, de verdad, pero no lo ignores, no quiero otra ruina más, ni un solar vacío. Que hay que construir, algo, lo que surja, lo que sea, que los brotes asoman verdes, que hoy llueve pero mañana hará el maldito sol que amas. "Amas", se hace duro, pero, otro pero y otro más... pero algo menos.

PD
Manrique "mentía": cualquier tiempo pasado no fue mejor.

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