Jugar al ajedrez. Espero que sirva el simil. Eso si, debemos de quitar unas cuantas piezas, casi todas.
Pero segun las reglas cada pieza desempeña un movimiento que obligatoriamente se tiene que respetar.
Pasemoslo a piezas reales para que la cosa cambie, comienzan las diferencias, se censura la obligatoriedad. Deberiamos seguir unos determinados movimientos, que tuvieran, a ser posible, mas o menos logica y que tengan una causa natural. Deberiamos.
Pero sinceramente no lo hacemos, hablo en primera persona, aunque tiendo a pluralizar, cosa que no debo, primer error. Sale solo, perdonenme. Me refiero exactamente a esto, no es correcto pero sin embargo se hace. No es todo blanco o negro: Hay millones de tonalidades de gris, y son un apoyo.
¿Y si ademas de ser piezas vivas, como lo somos, sentimos como inevitablemente lo hacemos? Se dispara el porcentaje de error, la cota asciende se encuentra con el techo. Aclarare que no es una manera de justificarse cuando se comete el error, el perdon se busca de otra mano y se da con la propia. Es un mecanismo de accion, inevitable para mi como matiz a resaltar.
Diremos, entonces y por tanto, que tendemos a actuar segun los desempeños que tenemos que llevar. Como peones que mueven de uno en uno (o dos al empezar), pero que queremos cambiar a otra ficha en mitad de la partida. ¿Podemos? Por supuesto que si, pero con el cambio aumentan las expectativas a cumplir. Puedes encontrarte con una decepcion severa o con una sorpresa fulgurante.
Lo que realmente preocupa, y esto ya se habla de manera personal, es no saber que ficha del tablero eres, o hacerte una idea. ¿Peon? Tal vez algo mas... ¿Un rey? Pero, ¿Con o sin reina?
Es algo que no se consigue vislumbrar hasta que la partida avance hasta el punto de reducir el numero de fichas al minimo posible ignorando su estatus en el tablero.
Hasta entonces, perdonenme pot mis jugadas, solo busco el camino.
Feliz año a todos los lectores. Para este nuevo año solo me atrevo a pedir mas comentarios en el Blog que seran respondidos gustosamente.
Pero segun las reglas cada pieza desempeña un movimiento que obligatoriamente se tiene que respetar.
Pasemoslo a piezas reales para que la cosa cambie, comienzan las diferencias, se censura la obligatoriedad. Deberiamos seguir unos determinados movimientos, que tuvieran, a ser posible, mas o menos logica y que tengan una causa natural. Deberiamos.
Pero sinceramente no lo hacemos, hablo en primera persona, aunque tiendo a pluralizar, cosa que no debo, primer error. Sale solo, perdonenme. Me refiero exactamente a esto, no es correcto pero sin embargo se hace. No es todo blanco o negro: Hay millones de tonalidades de gris, y son un apoyo.
¿Y si ademas de ser piezas vivas, como lo somos, sentimos como inevitablemente lo hacemos? Se dispara el porcentaje de error, la cota asciende se encuentra con el techo. Aclarare que no es una manera de justificarse cuando se comete el error, el perdon se busca de otra mano y se da con la propia. Es un mecanismo de accion, inevitable para mi como matiz a resaltar.
Diremos, entonces y por tanto, que tendemos a actuar segun los desempeños que tenemos que llevar. Como peones que mueven de uno en uno (o dos al empezar), pero que queremos cambiar a otra ficha en mitad de la partida. ¿Podemos? Por supuesto que si, pero con el cambio aumentan las expectativas a cumplir. Puedes encontrarte con una decepcion severa o con una sorpresa fulgurante.
Lo que realmente preocupa, y esto ya se habla de manera personal, es no saber que ficha del tablero eres, o hacerte una idea. ¿Peon? Tal vez algo mas... ¿Un rey? Pero, ¿Con o sin reina?
Es algo que no se consigue vislumbrar hasta que la partida avance hasta el punto de reducir el numero de fichas al minimo posible ignorando su estatus en el tablero.
Hasta entonces, perdonenme pot mis jugadas, solo busco el camino.
Feliz año a todos los lectores. Para este nuevo año solo me atrevo a pedir mas comentarios en el Blog que seran respondidos gustosamente.
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