Ir al contenido principal

El síndrome de Wendy (II)

Y mientras el bueno de Peter reflexionaba sobre si la escritura de la nueva bebida que estaba ingiriendo empezaba por uve doble o por gu (con los entresijos que conlleva a la hora de pronunciarlo) las cosas a kilómetros de allí pintaban, como poco, distintas
Wendy Darling hacia ya tiempo que habia dejado Nunca Jamás. Tantas noches como copas de Peter más o menos. Su vida era cuanto menos un carrusel de emociones, con los altibajos que ello conlleva. Eso si, siempre se caracterizaba por una sonrisa en la cara,
Una de estas que empiezan con una media sonrisa y que acaban con una entera, de molar a molar, y que esconden un mal de tormenta interna, una borrasca con nubarrones del pasado y los añadidos del presente. Llueve sobre mojado en el interiror de Wendy.
Y a pesar de eso sonrie. Pero se acaba poco a poco esta manera de ser. Empieza a pensar y su mundo interno toma el control. Cae poco a poco en sus propias tinieblas.
Alimenta el síndomre bautizado con su propio nombre.
Y Peter en su debate eterno de pensamiento cae rendido a su sobredosis de pensamiento y empieza a dormir, ebrio de ideas.
Sediento de sueños

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diario

Día 0 Supongo, que me he dejado dos kilos de coraje, manchados de humo y sal, encima del mantel, pegadito al cenicero y he estado algo ausente estos días. Por ahí podríamos justificar mis buenas maneras de limpiar la casa ya que, la sinceridad, deja un gotelé terrible por las paredes y, el mantel, parece que habla con el resto de utensilios de la casa, y, estos a la vez con la casa, rechinando maderas, haciendo notar su presencia en tan ardua confesión, impactada, como tú. ¡Y tú, que sobredosis de mí!. He vuelto a la etapa de autoconocimiento de golpe, delante de ti. Dentro de mí, apuñalando el manual de cordura; hay cosas que no contaba con dejar puestas en el mantel y, por eso, pasada una hora todavía no me he movido la silla, racaneando un cigarro detrás de otro, buscando algo de paz y reverberando mis palabras en mi cabeza. Fumar parece un alivio por la capacidad de reducir el estrés que tiene pero, en realidad, cada cigarro únicamente te prepara para el otro, justo el objetivo de ...

"Empatitis"

Ojalá existiera un diccionario con todas las palabras que me he inventado a lo largo de mi vida. Y ojalá alguien fuera con una grabadora todo el tiempo detrás de mi para que me hiciera cargo de todas las cosas que digo. Sobre todo las barbaridades, lo que digo sin pensar, así podría poner en orden de una vez toda la agenda de pensamientos,