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(...) (II)


Hoy me he subido a la cima de mi montaña de la locura, y no es un símil

Estoy justo en el sitio en el que tu estuviste una vez. No hace tanto frio como esperaba pero todo esta lleno de niebla. Son mares de dudas que corren a su parecer por toda la noche, sin hacer un ruido. Encima estoy inspirado.
Soy yo el primero que no ha llevado a cabo ni una locura y sin embargo las he cometido todas. Soy inentendible, sin manual de instrucciones. Malamente corregible. Soy genial a ojos del resto. El poeta incombustible, siempre a chispazos sigue la prosa
Resuena un eco de risa que huele a tiempo pasado acompañado de un escaso e inapreciable olor a quemado y aroma de suspirar por la calle buscando una mirada fija. Destellean las luces que se reflejan en un halo de dentina fantasmal.
Encima estas en todas partes. Las palabras vuelan por el aire y siempre acaban con esa esencia, constantemente. No se como pasa tan a menudo. No lo oculto, me encanta.
¿Cuánta distancia hay desde aquí hasta el mundo? La que yo quiera. Yo elijo, esta vez si. Bajare de esta plataforma, el coche se enfria, el compañero también, ya no tengo abrigo que dar. Pero prometo y juro:
Yo estoy loco, otra vez. Tiene remedio; no lo quiero. La clave esta en el contagio.
El buen contagio.

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