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Doble filo



De vez en cuando, no se ustedes, se suele tener una crisis existencial. Yo lo defino como un periodo de tiempo en el cual no se sabe exactamente quien es el propio sujeto ni que tiene que hacer. En este caso, dicho estado de crisis, tiene una serie de fases que responden a períodos de menor a mayor angustia.
Como con el tiempo la propia persona se acaba conociendo puede llegar a preveer cuando sucederan dichos estados kieerkegarianos. Los prevee, pero no los evita. Concretamente mi previsión data de unos cuantos días y su correspondiente ejecutor de otras cuantas horas, madrugadas anteriores a hoy. 
Os explico una cosa antes: es complicado animar, incentivar, alegrar o motivar a una persona que ya lo hace con el resto. No se pueden usar las mismas tácticas con alguien que las conoce ya que carecen de efectividad. Así que la propia persona debe desarrollar unas tácticas para reducir la angustia o fracasar en el intento. Yo, experto en pensar más de la cuenta y abogado de causas pérdidas también llegue a desarrollar mis propias herramientas.
Concretamente sobre el amanecer hasta la mañana corta de ayer acercándose peligrosamente al mediodía alcance mi cota máxima. Por desgracia cambie mi forma de afrontarlo logrando que el efecto beneficioso que tenia mi terapia tornará en patológico. Cambie el formato a aversión. La música estimula el alma a que sienta lo que está transmite. Yo escogí una serie de canciones clave, un autocastigo.
La reacción fue mala lógicamente. Una mezcla extraña de sentimientos nocivos. Que cada uno ponga los suyos y piense un segundo como se sentiría. No reduje mi cota de angustia así que la saque a pasear conmigo por ahí. ¿Y este aluvión de porqués que me quiere decir?
Llegue a varias conclusiones con mi grotesco experimento: la primera es que se me hiela el alma con una frecuencia pasmosa ante un determinado cruce de miradas. Firme un pacto hace muchísimo tiempo que consistía en dejar a la gente marchar si realmente mi alma se seguirá helado y que cesaria cualquier vínculo que se corrompiera, que cambiará el ideal. Determinado comportamientos lleva a cambiar la timidez por prepotencia y cargarse de seguridad. "No me he dejado nada importante atrás, en el tiempo" es el pensamiento que busco lograr. Actuar en las sombras y hundirte en ellas no es el mejor sistema. Funciona aún así.
La segunda es que no se olvidar y entra en conflicto con la primera. Si se me hiela el alma una vez me cuesta olvidarlo y sigue siendo recurrente con el tiempo. Sombras, memoria y la última, silencio. No debo de hablar para cometer errores. Funcionó mejor como sensibilizador. Como un profeta que nadie cree del todo y que deja un residuo.
Lo último que quiero dejar es un extracto de la aversión. El cuerpo del delito. Lo último que aprendí de todo esto es que acaba siendo beneficioso para ver tu vida en alta definición. Que aunque usted sea de principios y yo de finales lo que unen son los paraísos del nudo.
Yo te invoco. Manifiestate y destruyelo todo


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