4 de la tarde de la fecha que marca al final. Cama, plataforma de vídeos y jarabe para la tos. Ayer tuve una idea. Lo de siempre: 4 cosas sueltas que tengo que enhebrar sobre la marcha y que dejé para hoy por una terrible jaqueca. Básicamente: estoy desarrollando tirria a mis musasMe encanta la palabra tirria (¡es tan sonora, tan directa!) pero no comparto la carga de irracionalidad que se le aporta. Creo que si se rompe la cortina idealizadora, al final, es inevitable no tenerle tirria a alguien. Y ese puede ser el problema en principio, pero no lo es.
El nuevo-viejo yo, de piel sensible y corazón caliente, últimamente dilapida sin placer, por oficio. La desidia me jode, las explicaciones cortas e imprecisas me enfurecen y el alcohol no es socio de nada que no estuviera antes en la mollera humana. ¿Qué pasa heroínas?
Y, si, claro que si. Estoy teniendo el valor de desafiar las cosas que no se corresponden. Intento no ser un cínico y cuesta, pero, ¿qué razón hay para que la gente no se esfuerce lo suficiente como para intentar no ser un maldito hipócrita? ¿qué puedes ver en los demás que no puedes ver en ti? ¿puedes ver algo en ti?. Te aburres, quién eres y a que vives son las preguntas que preceden al lector hasta que este sea consciente de que el tiempo de espera, a veces, acaba.
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