Algo de este estilo: cuando el mundo ya no es lo que crees que debe de ser y las salidas a tomar no son ni validas, ni minimamente loables, surge la figura del proheroe. Lo llamaremos el "yo prima"
No busquen relación matemática, yo voy a algo innato, presente y oculto con sutileza. Pero ojo; no lo posee todo el mundo y no es como nadie lo imagina.
No busquen relación matemática, yo voy a algo innato, presente y oculto con sutileza. Pero ojo; no lo posee todo el mundo y no es como nadie lo imagina.
Cursa unos estudios de Primaria y , especificare la figura del infante/a aún sin acné, extremedamente joven, amante de los peluches y cuyos sueños son acostarse tarde y destapar la tapadera de los Reyes Magos para dar regalos (tanta aclaración es necesaria, puede que con las nuevas reformas educativas venideras ya no se sepa a ciencia cierta cuantos años tiene un estudiante de Primaria)
Echenle imaginación y atisbaran una edad aproximada. No me cabe duda, es el requisito mínimo para continuar.
Pero claro; tanta descripción del "yo prima" y no vamos a la persona "importante" en cuestion. Pues bueno esa persona eres tu. Cuando me refiero a tu quiero decir yo. Mezclandolo es un tu, que es un yo, o mas bien yo, siendo tu. O los dos a la vez. No tiene sentido, y de hecho no es necesario que lo tenga.
Estando la persona a tratar y el proheroe juntos debaten sobre eso, sobre su propio mundo. Pero pasa lo de siempre: al niño no se le hace caso. "Corre, juega, salta, no tiene preocupación por el mundo, de hecho es demasiado joven como para saber lo que es el mundo. Encima se pasan el día entero llorando"
Y la verdadera situación crítica es cuando la persona en cuestión se le escapa una lagrima y empieza el descontrol. Y encima sin consuelo.
El "yo prima" mientras tanto calla hasta que dice:
- Tu locura esta corrupta
Y se quedan en silencio eterno
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