Debe de ser un sueño, pero tengo la certeza de que no lo es.
Conversaciones a voces de ebrios y de los no tanto, se mezclan con ese olor que traen ahora las calles, tabaco, con ese frio que invita a irte a otro lado. Toma escena su figura y, la noche cambia. Las voces pasan a ser pequños cuchicheos y empieza la tabla de apuestas, seguida de las valoraciones; resultados positivos y grandes halagos, alguna que otra protesta y, propuesto mangos de madera, colores de clasico, monedas de 50 y ruido de choque.
Finalizan los hechos con derrota. "¡Primera y ultima!" se grita con júbilo, aqui acaba mi labor, tengo planes. Adios al bar que a veces esta abierto y no se puede entrar, hola buenas noches ¿Cómo esta?. Se reincorpora, con esencia de Baco, mezclada con burbujas quitaóxido, mientras me siento observado, solo envidia o sorpresa, nada nuevo a fin de cuentas.
¿Un lugar calido? Creo conocerlo. Aunque las hierbas que a mi me evocan a regaliz parecen no gustar; su cara es la viva expresión de quien busca una rima en un poema de Angel González, disgusto y gesto torcido. Mientras, el reloj apremia, la noche avanza y vuelan las palabras, algún prejuicio en forma de rajadas y bordes, historias de rajados superficiales (Obvio, cuello).
Pero dan igual si se pregunta la formula especial, y se toman menos en cuenta cuando la respuesta es positiva. Solo se piensa en que la conversación fue larga y tediosa. Pero se olvida cuando besa; lento, como si el tiempo se detuviera, poco a poco, imposible. Placentero cuando se unta los labios con nuestra droga fetiche bloguera, locura, diciendo que coja la que quiera que es mia, que no me sorbe el alma, ni me quita nada.
Esta locura, nunca mejor dicho, lo cura todo, incluso la idiotez haciendo que las cosas cobren otro color.
"¡Que los filósofos modifiquen sus teorías, el idiota ha cambiado!"
Dictemos nueva teoría, la locura incesante y el aire que no corre
Fran Barrio
Conversaciones a voces de ebrios y de los no tanto, se mezclan con ese olor que traen ahora las calles, tabaco, con ese frio que invita a irte a otro lado. Toma escena su figura y, la noche cambia. Las voces pasan a ser pequños cuchicheos y empieza la tabla de apuestas, seguida de las valoraciones; resultados positivos y grandes halagos, alguna que otra protesta y, propuesto mangos de madera, colores de clasico, monedas de 50 y ruido de choque.
Finalizan los hechos con derrota. "¡Primera y ultima!" se grita con júbilo, aqui acaba mi labor, tengo planes. Adios al bar que a veces esta abierto y no se puede entrar, hola buenas noches ¿Cómo esta?. Se reincorpora, con esencia de Baco, mezclada con burbujas quitaóxido, mientras me siento observado, solo envidia o sorpresa, nada nuevo a fin de cuentas.
¿Un lugar calido? Creo conocerlo. Aunque las hierbas que a mi me evocan a regaliz parecen no gustar; su cara es la viva expresión de quien busca una rima en un poema de Angel González, disgusto y gesto torcido. Mientras, el reloj apremia, la noche avanza y vuelan las palabras, algún prejuicio en forma de rajadas y bordes, historias de rajados superficiales (Obvio, cuello).
Pero dan igual si se pregunta la formula especial, y se toman menos en cuenta cuando la respuesta es positiva. Solo se piensa en que la conversación fue larga y tediosa. Pero se olvida cuando besa; lento, como si el tiempo se detuviera, poco a poco, imposible. Placentero cuando se unta los labios con nuestra droga fetiche bloguera, locura, diciendo que coja la que quiera que es mia, que no me sorbe el alma, ni me quita nada.
Esta locura, nunca mejor dicho, lo cura todo, incluso la idiotez haciendo que las cosas cobren otro color.
"¡Que los filósofos modifiquen sus teorías, el idiota ha cambiado!"
Dictemos nueva teoría, la locura incesante y el aire que no corre
Fran Barrio
Curiosamente explícito, no me lo esperaba, la verdad. Me alegro de que se vaya ese apellido de "idiota" que te agenciaste en la entrada anterior, no te pega.
ResponderEliminarSolo queda comentar algo con tanta precisión como información contenga.
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