La fortaleza de los hombres que visten de camuflaje es tan grande como su inocencia… No temen, luchan. No lloran, ríen. No sueñan, viven… encerrados en su realidad, como pocos podríamos vivir… para ellos, las armas son como los básicos de armario, y la munición, sus accesorios… saben lo que es el valor mejor que nadie, tienen la templanza de los dioses… la inocencia del niño que juega sin pensar en consecuencias, lo que les lleva a vivir con humildad y sin avaricia… poco más se puede decir de quienes dan la cara por nosotros, cuando los gobernantes tiran la piedra para esconder la mano… como se suele decir, son carne de cañón dispuesta a perder la vida si es necesario… y hacerlo por nosotros, por los demás, mientras nuestras triviales preocupaciones nos hacen perder el tiempo. Ellos lo dicen todo con su trabajo, con su forma de vivir… son más sabios de lo que pensamos o podríamos pensar… son más bohemios de lo que nosotros seremos jamás con nuestra exquisita música indie… ellos verdaderamente saben el valor que tiene la vida… Cuando por las noches, en la oscuridad, en el silencio… se abrazan a sus recuerdos y a su voluntad de vivir, los comparten con una botella de ron... y con suerte, puede que alguno, lo comparta conmigo.
Olaya Turbón.
Olaya Turbón.
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