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Créanme, se que es imposible

Lo veo. Salta a la vista. Juega en su precipicio favorito, siempre al límite, siempre.

Pero nunca se cae. Tiene esa habilidad, da igual lo que haga. Baila, rie, solloza y llora con fuerza, oye sus lagrimas caer en el fondo de este inmenso precipicio. Sabe perfectamente lo que pasa en todos los sitios, en la gran mayoria que incumbe a su figura. En caso contrario sería hipócrita y es una de las primeras opciones que descarto. La primera sin duda, serlo es odioso.

De vez en cuando se sienta a observar el paisaje que se encuentra al vencer el precipicio. Nunca dice lo que observa, opino que es borroso, pero me calla; dice que no es nada. No me lo creo, lo siento, apenas puedo. Siempre se observa algo en un paisaje, aunque incluso este sea blanco. Siempre hay un sol en el horizonte.

En cuanto a mi, perdí su habilidad hace mucho tiempo. Son varías las veces que caigo de el. No se jugar al borde de este, bueno, realmente no debo hacerlo. Pero también en parte quiero. Caerse es mi libertad de eso se esta seguro. Mi paisaje es siempre el mismo: Un atardecer que roza el verano, todavia resplandece un poco el sol, huele a hierba fresca, a una gota de agua y azúcar que cae al suelo, a perfume caracteristico y a chicles de fresa.

Solo es una escena, repetida infinitamente en la memoria y con millones de detalles que solo tienen significado para un servidor. ¿Repetirlo? Como digo, créanme es imposible.

Esa es la razón por la que lo intento.

@LaDosisdeLocura

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