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El Baúl: Rodear con los brazos, el prolegomeno de la tormenta

Creo que debo abrir esta especie de baúl literario, de vez en cuando a modo de dejar cosas metidas en el y no volver a darles vueltas nunca mas. Esta será la temática de esta serie de escritos.

  Una de estas cosas que pueden atormentar y de hecho lo hacen es la no posibilidad de cambio. Me explico: La fundamentación de las experiencias pasadas sean estas buenas o malas, condiciona de manera parcial o totalitaria, el acto futuro que todavia, a pesar de no haber acaecido, se presupone a través las renombradas experiencias. Esto me parece una ofensa gravisima a la capacidad de mejora del resto y una puñalada al sentimiento, herido ya de muerte después de esto.

¿Os podeis hacer la idea de lo duro que es luchar contra algo que dice: se como fuiste, se como seras? Es un pensamiento recurrrente, ¿y que pasa con lo adquirido? Se desvanece, carece de importancia. Ejemplificandolo sería algo tan fácil como un abrazo. De ellos se sacan un mundo de cosas. Sabes si las cosas cambian con ellos. Combinalo con la mirada, ya no hay fallo posible.

Pues bien, llevando la teoría a la práctica, sacas las conclusiones de que si su mirada se desvia, si no hay fuerza en sus brazos, si no te rodea, si da la vuelta, otra mirada, no hay cara a cara... Pudo más mi pasado que mi presente, experiencias pasadas pueden mas. ¿Seguira asi? No tengo respuesta, solo duda. Cambio mi sujeto por otro y la experiencia resulta totalmente positiva, correcta y de libro.

No tengo un fin concreto. Es complicado tenerlo. Solo me quedo con la pregunta que va a habitar el fondo del baúl (De momento vacio): ¿Por qué las cosas son tan distintas y cambian tanto cuando la persona en si no lo hace tan en exceso y el sentimiento mengua hasta desaparecer?

@LaDosisdeLocura



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