Suelo decir mucho que las actitudes realmente correctas son las de ser como un "niño". Otra frase de las que realmente me gustan al respecto es que la única diferencia entre un niño y un adulto es el tamaño de sus juguetes. Quiero dejar unas cosas claras.
Los niños tienen claro lo que desean, lo que son e incluso lo que van a llegar a ser. Preguntale a cualquiera y te dará toda una lección magistral, una ponencia, un simposio en toda regla sobre sus exigencias y deseos futuros.
De ahí se puede sacar en conclusión que llegaran a ser fieles a su palabra. ¿Conoceis a esas personas que no desean ser como un niño? Si, claro que las conocéis. De hecho puede que alguna con suerte me lea y se este ofendiendo un tanto. Descuide, puede no darse por aludido a no ser que encaje en la siguiente descripción.
¿Os creéis realmente adultos no? Hasta el punto de ser absolutamente responsables de vuestros actos supongo. Me imagino con vuestras sonrisas con mueca, no creyendo en los demás, ni en nada y dando lecciones igual de verídicas que las de un político entrenado en la falacia.
Decís una serie de valores y los espoleáis a capa y espada. Claro, una capa y espada que haga juego con las personas con las que estéis en ese momento ¿no?. Es eso o en caso contrario no imagino la razón de vuestra continua autotraición de valores y las continuas promesas incumplidas.
Os gustan las mentiras. La palabra de las cuatro letras es una utopía inalcanzable (las utopías se pueden conseguir) para vosotros. Lo siento, con esas dudas continuas lo más probable es que no podáis ni querer.
Seguir siendo gente mayor, respetable, aparentar lo que queráis. A mi no me la jugareis. Dejar el orgullo y cambiar.
Si no lo hacéis disfrutar del HAMOR

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